La Davis Cup by Rakuten celebra sus 120 años de historia y Serbia es de los países más recientes que ha logrado dejar su sello en el palmarés. Su título no podría haber llegado en mejor momento ni lugar: en el Belgrade Arena ante su afición y con todo un Novak Djokovic dispuesto a conquistar la Davis en su camino hacia el número uno mundial.

Era diciembre y aquella semana en Belgrado hacía frío, como era habitual. La capital de Serbia despertaba rozando los cero grados cada día mientras en el Belgrade Arena aguardaban unas emocionantes tres jornadas de competición.

Un nombre aquellos días sonaba con especial fuerza, el del joven Novak Djokovic ya por entonces afianzado en el top 4 mundial con tal solo 24 años de edad. Era el líder del equipo serbio. No solo desplegaba un intuitio, potente y ambicioso juego. Djokovic era todo carisma. Junto a él en el equipo, otra joven promesa: Viktor Troicki, que era 30 mundial; Nenad Zimonjic, que aportaba toda su gran calidad y experiencia como número uno mundial de dobles; y Janko Tipsarevic, otro top 50, de fuerte personalidad.

En su camino hacia la final Serbia había tenido que emplearse a fondo dejando por el camino a la República Checa, Croacia y a los Estados Unidos. Su rival en la final iba a ser Francia, a quien nunca antes se habían enfrentado. 

Los franceses habían tenido que sufrir menos con cómodas victorias ante Argentina, España y Alemania. Y comandados por Guy Forget y con Gael Monfils como claro número uno, llegaron a la capital serbia a luchar por su décimo título. Hacía ocho años que no jugaban una final; y junto a Monfils, Michael Llodra - que había sido clave todo el año-, Gilles Simon y Arnaud Clement formaban un equipo cargado de experiencia y polivalencia.

Una final durísima

Nada iba a ser fácil para ninguno de los dos. Monfils, a un paso del top 10, ganaba su primer partido ante Tipsarevic en tres sets; pero Djokovic tampoco estaba dispuesto a fallar y en tres mangas también consecutivas, ganaba a Simon para igualar a uno.

Paul Zimmer

Gael Monfils

El doble del sábado era pura dinamita. A toda la experiencia de Clement y Llodra se enfrentaba Zimonjic, acompañado por el joven Troicki. Los aficionados al tenis de ambos países disfrutaron de forma apasionada. ¡El ambiente no podía ser mejor! Aunque fueron los franceses quienes finalmente, para decepción de los locales y remontando de forma épica, se llevaron la victoria por 36 67(3) 64 75 64. 

Paul Zimmer

Michael Llodra y Arnaud Clement

El duelo entre los dos números uno iba a ser determinante: Djokovic no podía fallar porque necesitaba ganar para hacer subir el empate a dos al marcador; y Monfils tenía la ocasión de dar el título a Francia. Y fue el serbio quien ante la adversidad y el reto de hacer historia, desplegó toda su habilidad. Con un 62 62 64 ganaba a Monfils. El quinto punto iba a ser clave.

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Novak Djokovic

Troicki no lo sabía entonces pero iba a vivir el que sin duda es recordado como el momento más célebre de toda su carrera. En tres sets, por 62 62 63 ganaba a Llodra y con ello daba a Serbia su primera Davis.

¿La imagen? Los serbios afeitándose la cabeza en plena pista. Habían logrado su objetivo y era hora de cumplir con las apuestas.

Paul Zimmer

Nenad Zimonjic y Viktor Troicki

Aquel título de Davis Cup fue clave en la confianza de toda una nueva generación de tenistas serbios. Pocos meses después, Djokovic alcanzó por primera vez el n1 del ranking mundial completando un 2011 que fue sin duda una de sus mejores temporadas. Troicki se consolidó en el top 20 y a punto estuvo de entrar en el top 10; y Tipsarevic, dos años después, subía hasta nada menos que el n8. Zimonjic es desde 2018 el capitán del equipo y los integrantes de aquel cuarteto siguen siendo a día de hoy todo un referente para el deporte nacional serbio.