Con dos top 10 en individuales y múltiples especialistas en dobles, la República Checa tenía claro que el título de Davis Cup estaba a su alcance. El compromiso sin fisuras y constancia de Radek Stepanek y Tomas Berdych hizo el resto; y en 2012 superaron en la final a España, defensora del título.

España salía triunfal en 2009 del Palau Sant Jordi de Barcelona. Había conseguido conquistar su cuarto título de Davis Cup en nueve años y en esta ocasión había sido la República Checa quien había sucumbido en la final por 5-0. David Ferrer y Radek Stepanek protagonizaron entonces el partido más épico, con remontada del español; y con victoria de Nadal ante Tomas Berdych también el primer día, el broche de oro lo pusieron Fernando Verdasco y Feliciano López venciendo en el doble.

Tres años después el destino enfrentaba a ambas naciones de nuevo en la final de la Davis pero dos circunstancias colocaban a los checos como relativamente favoritos. Rafael Nadal no iba a poder estar en el equipo español; y los centroeuropeos actuaban en esta ocasión como locales sabedores de que la ocasión podía ser única.

 

Determinados a conseguirlo

España contaba con David Ferrer como número uno; y un Nicolás Almagro en su mejor momento de forma – imbatido en Copa Davis aquel año con cinco victorias - era el número dos. Dos buenos doblistas los acompañaban, Marcel Granollers y Marc López.  Defendían el título conquistado por la Armada ante Argentina, en Sevilla, un año antes; y sin duda eran la gran nación a batir de los últimos años.

© Martin Sidorjak

David Ferrer

Pero los checos no se dejaban impresionar. Tan solo una Davis Cup figuraba en su palmarés, la conseguida en 1980 cuando competían como Checoslovaquia (junto a la República Eslovaca) y la coincidencia en el tiempo de Stepanek y Berdych no se podía desaprovechar. Y ellos dos iban a ser los protagonistas.

Stepanek caía de nuevo con Ferrer en el primer partido; pero Berdych igualaba a uno al vencer a Almagro. En el doble ellos dos eran de nuevo los que defendían a Chequia, ganando a Marc López y Marcel Granollers en cuatro sets. Y con 2-1 y el desgaste físico de los dos días acumulados, el domingo de nuevo estaban ahí. Berdych tampoco podía con Ferrer. El 2-2 subía al marcador, y todo quedaba en manos de Stepanek y Almagro. Y ahí, el checo tiró de experiencia, optimizó cada momento, y sacó adelante una victoria en cuatro reñidos sets que valían toda una Ensaladera.

La República Checa por fin lo había conseguido, y lo había hecho por la puerta grande, superando en un solo año a Italia, Serbia, Argentina y España. Y solo quedaba una cosa: disfrutar de la consecución de un sueño por fin hecho realidad.

© Martin Sidorjak