La Davis Cup estrenaba nuevo formato y Madrid había sido la ciudad seleccionada para albergar, en la polivalente Caja Mágica, la trepidante semana de competición que iba a reunir, por primera vez en la historia, a 18 equipos en un mismo escenario. Las adversidades que superaron los españoles a lo largo de toda la semana había sido e intensas, y aquel domingo 24 de noviembre - hoy hace un año - su sexto título iba a convertirse en una realidad.

Cuando cerca de la una de la madrugada del sábado Rafa Nadal y Feliciano López se fundían en un abrazo, el pase a la final de España quedaba sellado. Habían ganado a Jamie Murray y Neal Skupski por un doble 76 y con ello, metían al equipo en la mismísima final. La mirada de su capitán, Sergi Bruguera, lo decía todo. Había sido un sábado de enorme desgaste, intrigas e incertezas tras la ausencia de Roberto Bautista -que aquel día asistía al entierro de su padre- sumada a las molestias físicas inesperadas de Pablo Carreño y Marcel Granollers. Rafa y Feli habían firmado un sábado que en sus vidas olvidarán.

Pero llegaba el domingo y con él la final. Una nueva ronda, la definitiva, les esperaba y ante ellos, un rival tan temible como Canadá, que venía de ganar a Rusia en semifinales después de una semana espectacular.

Ambos equipos, de entrada, estaban de enhorabuena y tenían algo en común: recuperaban a tenistas claves para sus aspiraciones. Bautista había comunicado a Bruguera que estaba listo para jugar, y el doble campeón de Roland Garros le daba la ocasión de ser de nuevo el número dos del equipo. Por Canadá, Frank Dancevic anunciaba a Félix Auger-Aliassime, quien por molestias en el pie añún no había jugado ningún partido. La designación escondía además otro hecho: Vasek Pospisil iba a poder descansar y ser clave en el eventual caso de un desenlace en el doble.

© Davis Cup Finals

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“Teníamos la sensación de que Roberto jugaba por algo más grande que el propio tenis” explica Frank Dancevic en el documental Break Point: A Davis Cup Story. El español sorprendía a todos siendo capaz de sobreponerse y vencía a Félix por 76 63, con Bruguera desde el banquillo haciendo una labor sensacional y enormemente compleja para mantener al tenista centrado en el encuentro.

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Todo o nada: Rafa o Shapovalov

Y así fue como después de una semana enormemente dura para ambos, tanto Rafael Nadal como Denis Shapovalov llegaban a la final con siete partidos a sus espaldas. Rafa con tres títulos ya de Davis Cup en sus vitrinas y Shapovalov con una enorme fortaleza tenística y física listo para convertirse en todo un heroe. Si ganaba aquel encuentro, entraba en todos los planes que fuese él el encargado de jugar el doble junto a Pospisil.

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Un duelo entre dos zurdos, de dos generaciones, que mantuvo en tensión de principio a fin a los más de 12.000 espectadores que llenaban Caja Mágica para presenciar la final y que habían agotado las entradas. Un rugir de banderas, la mayoría españolas, pero con un buen nutrido de seguidores canadienses que también se hacían escuchar. Nadal ganó el primer set 63 y en el tie break del segundo, en la segunda bola de partido de dispuso, se anotó el partido y con ello daba la España la victoria. 

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"Ha sido una semana increíble", valoró Nadal. "Han pasado muchísimas cosas, ha sido todo muy complicado, muy emocionante. Falleció el padre de Roberto (Bautista) hace dos días. Imáginate lo que esto significa, que Roberto haya vuelto hoy y que haya ganado es algo increíble, yo diría que casi inhumano. Es un ejemplo de por vida para todos nosotros."

“La verdad es que cuando tienes este tipo de momentos es difícil describirlos con palabras”, declaró un emocionado Sergi Bruguera, capitán del equipo español. “Tantos sentimientos, tantas emociones que nunca has sentido. Es muy difícil de explicar.”

“Creo que hemos llegado realmente lejos como equipo, como nación” explicó Shapovalov en rueda de prensa.  “Y sí, a pesar de que es doloroso, doloroso perder en la final, estoy super orgulloso de todo el mundo, de todos los que están aquí a mi lado sentados y de todos los que forman el equipo también”.

Pospisil lo resumía así… y nadie duda de que en 2021 volverán a por más. “Hay muy pocos momentos a lo largo de una carrera como deportista en los que puedas vivir algo así. Y creo que estos chicos - en referecia a Shapovalov y Auger-Aliassime - van a ganar esta competición algún día. Y ojalá pueda ser parte de ello de algún modo en los próximos años”.

España inscribía así su nombre de nuevo en el palmarés, logrando su sexto título en menos de dos décadas y siguiendo a los conquistados en el 2000, 2004, 2008, 2009 y 2011, siendo el primero conseguido en la capital, Madrid.

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