Rusia es uno de los cuatro países que como semifinalista de las Davis Cup by Rakuten Finals 2019 mayor protagonismo peso tiene en el documental Break Point: A Davis Cup Story. Andrey Rublev y Karen Khachanov firmaron en Madrid una semana que sin duda ya es parte de la historia del tenis ruso y de la competición.

A pesar de estar consolidados entre los mejores tenistas del mundo, ni Rublev ni Khachanov estaban en 2019 clasificados para las ATP Finals y desde que las instalaciones de Caja Mágica abrieron sus puertas para las sesiones de entrenamiento, ambos se plantaron allí. La potencia de sus golpes y el buen estado de forma que ambos lucían en aquellos primeros días -aún sin apenas público-, era evidente. Y la buena sintonía entre ambos, también. Pero había más: todo un refuerzo de lujo, nada menos que Daniil Medvedev, debía incorporarse al equipo. Su temporada, en la segunda mitad de año había sido brillante y se encontraba aquellos días en Londres luchando por convertirse en el maestro del tenis mundial. 

Pero Rusia iba a sufrir un contratiempo. Apenas un día de su debut ante Croacia, se confirmaba la renuncia de Medvedev a estar en Madrid debido a la carga física soportada en las últimas semanas. Rublev y Khachanov, con Yevgueni Donskói como tercer tenista, iba a estar solos para un reto de altura: el sorteo había deparado que Rusia compartiese con España y Crocia - defensora del título - el Grupo B, llamado por todos el Grupo de la “muerte”.

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La baja de Marin Cilic a última hora por lesión ayudó a que Rusia superase el primer día a Croacia por 3-0 jugando Rublev y Khachanov los individuales y el doble. Pero con España el reto iba a ser mayor: bien empezaron las cosas para ellos cuando en el primero de los partidos, Rublev ganó a Roberto Bautista en el tie break del tercer set. Un cierto margen para lo que luego llegaría: Khachanov no podía superar a Rafa Nadal, con quién perdía en dos sets; y el encuentro de dobles iba a ser clave. Rusia lo tenía claro: Rublev y Khachanov, de nuevo, iba a ser los protagonistas en su lado de la red. ¿Y por España? Rafa Nadal quería jugar también aquel partido pero el capitán español optó por la experincia como pareja de Feliciano López y Marcel Granollers. Los españoles se impusieron por 64 y 76 y Rusia quedaba a la suerte de las matemáticas.

España ganó a Croacia por 3-0 al día siguiente y se aseguró con ello su acceso a cuartos como primera de grupo. Mientras tanto, otras naciones en los otros cinco grupos seguían en plena lucha. Los primeros de cada uno iban directmente a cuartos pero dos plazas más estaban resrvadas a los dos mejores segundos; y cada set era una final. Rusia ya no podía hacer nada más. Solo esperar. Y la espera, fue larga con partidos acabando mucho más allá de la media noche. Pero finalmente ocurrió: Rusia se ganaba el acceso a cuartos -junto a Argentina - como uno de los mejores segundos y su rival iba a ser nada menos que la Serbia de Novak Djokovic.

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Un partido épico y un futuro prometedor

Y fue entonces cuando todo el mundo del tenis les miró. Todos sin excepción. Ni Rublev ni Khachanov sabían que estaban a punto de protagonizar uno de los momentos más vibrantes de la historia de la Davis Cup. Tras el empate a uno de los individiales, con Rublev ganando a Filip Krajinovic y Djokovic a Khachanov, el pase a semifinales quedaba entregado a lo que sucediera en el doble; y en él, en el tie break del tercer set, y tras salvar tres bolas de partido, Rusia se llevó la victoria. La explosión de alegría estaba justificada y solo contenida por el respeto inmenso que los dos rusos mostraron hacia sus rivales, que apenas podían contener las lágrimas, con un Victor Troicki destrozado y un Novak Djokovic que no había bastado para seguir dando a Serbia alas en la competición.

Llegaba el sábado, y con ello, el duelo de semifinales. Estaban a solo un paso de la final. Con Rublev y Khachanov de nuevo en pista para individuales y dobles, finalmente Canadá fue quien obtuvo su pase a la final con Vasek Pospisil y Denis Shapovalov logrando in extremis la victoria en el tie break del decisivo doble.

Se acababa así la historia de Rusia en las Finals 2019, que es también la de dos tenistas que sueñan con dar a Rusia lo mismo que como niños vivieron cuando en Moscú su país levantó la Ensaladera en 2006. Desde 2021 nadie duda de que volverán a por más.

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