La primera parte del siglo XX se caracterizó por el dominio de la Davis Cup por parte de un reducido número de países. La década de los 50, al igual que la de los 60, fue una época de protagonismo para sólo dos: una Australia intratable y un Estados Unidos casi siempre subcampeón.

Australia y Estados Unidos participaron en todas las finales de la Davis Cup entre 1950 y 1959, cuando la competición se disputaba bajo el formato 'challenge round': el campeón se clasificaba automáticamente para la final del año siguiente en la que esperaba al vencedor de interzonas. Durante este periodo, los australianos de Harry Hopman ganaron ocho títulos, perdiendo sólo dos veces ante los estadounidenses.

En 1950 comenzó la segunda etapa de Hopman como capitán, que le llevaría a los libros de los récords; él y su equipo acumularon un total de 16 títulos de Davis Cup durante su periodo al frente del equipo entre 1939 y 1967.

En esa primera final de la década, los hombres de Hopman viajaron al West Side Tennis Club de Forest Hills, Nueva York, donde Frank Sedgman, Ken McGregor y John Bromwich dieron un golpe decisivo. Ganaron los cuatro primeros partidos contra los estadounidenses Tom Brown, Ted Schroeder y Gardnar Mulloy, y sólo Brown ganó el último partido individual, contra McGregor.

En la final de 1951 los estadounidenses contaron con Vic Seixas, quien iniciaba lo que sería una prolífica carrera en Grand Slam, con 15 trofeos en sus vitrinas, entre individuales, dobles y dobles mixtos.

Sedgman, el héroe australiano

Ese año, Seixas había perdido en la final del US Championships contra Sedgman sólo unos meses antes, y ambos se enfrentaron de nuevo en el quinto y decisivo partido de la final de la Davis Cup en Sydney. Sedgman volvió a superar a su rival estadounidense y se llevó el partido y el título en tres sets.

Sedgman fue el héroe de Australia durante este periodo. En 1951 ganó los tres títulos (individual, dobles y dobles mixtos) en el US Championships, y al año siguiente hizo lo mismo en Wimbledon.

A finales de 1951, Sedgman pensó en hacerse profesional. Fue Hopman quien le mantuvo con los amateurs, liderando una campaña de recaudación de fondos para comprar un negocio que permitiera al australiano seguir jugando al tenis amateur.

Sin embargo, Sedgman sólo aguantó un año más y se convirtió en profesional a finales de 1952, cuando el 22 veces ganador de Grand Slam quedó descartado para cualquier otra participación en la Davis Cup.

Final de la Davis Cup de 1952, que enfrentó a Australia y Estados Unidos

Australian Tennis Museum

Final de la Davis Cup de 1952

La ausencia de Sedgman ¿abriría la puerta a un equipo estadounidense que ansiaba su primera victoria desde 1949? Los estadounidenses viajaron a Melbourne en 1953 con grandes esperanzas, pero Hopman no tenía escasez de jugadores de clase mundial para elegir. Fue una eliminatoria muy reñida, pero Australia volvió a salir victoriosa.

Los estadounidenses volvieron a Australia en 1954, y parecía que las tornas iban a cambiar. Fue un choque muy reñido, con el individual entre Ken Rosewall y Tony Trabert como único partido que se decidió en tres sets.

Y esta vez, la victoria fue estadounidense; Seixas, que ese año se había llevado los tres títulos del US Championships, pudo por fin añadir una Davis Cup a su excepcional palmarés.

Australia recupera el dominio

Pero fue un tiempo efímero en la cima, y los australianos volvieron a imponerse al año siguiente con un contundente 5-0 en Nueva York.

Los años 1956 y 1957 trajeron más de lo mismo para los estadounidenses. En primer lugar, en Adelaida, Rosewall y Lew Hoad -ambos ganadores de múltiples Grand Slam en individuales, pero que también formaban una fenomenal pareja de dobles- hicieron añicos al equipo de Seixas, Herbie Flam y Sam Giammalva con otra victoria por 5-0, cediendo sólo tres sets entre ambos en el transcurso de la eliminatoria.

A finales de 1956 Rosewall firmó un contrato profesional, y Hoad hizo lo propio a mediados de 1957. La ausencia de jugadores estrella volvió a dar esperanzas a los estadounidenses, y ese diciembre en Melbourne sólo un partido -el de dobles- no llegó a los cinco sets. Australia volvió a llevarse el título, pero fue muy reñido.

Otro disputado enfrentamiento en 1958 dio finalmente a los estadounidenses su segundo título de Davis Cup de la década, con el estadounidense Alex Olmedo llevándose su único trofeo de Davis Cup, en una carrera que le reportaría los títulos del Open de Australia y de Wimbledon al año siguiente.

La década terminó como empezó, con los hombres de Hopman viajando al West Side Tennis Club de Nueva York para desafiar a los vigentes campeones de la Davis Cup. Y, al igual que en 1950, tras conseguir el decimoquinto título de la Davis Cup, fueron los australianos los que defenderían su corona al año siguiente.