De todas las finales de esa década de la Davis Cup, Suecia participó en siete, disputando todos los enfrentamientos por el título entre 1983 y 1989 y levantando el trofeo en tres ocasiones

Los años 80, marcados por las victorias de los países europeos que han pasado a la historia, ha dado lugar a memorables encuentros en los que han participado nombres conocidos y nuevas estrellas del futuro.

En la primera final de la década, en 1980, Checoslovaquia se enfrentó a Italia en Praga, y los locales se impusieron por 4-1 a los italianos, condenándolos a un segundo subcampeonato consecutivo. 

Aquella final tuvo como protagonista a un joven Ivan Lendl, de apenas 20 años de edad y sólo dos temporadas en el circuito profesional. El primer partido individual de Lendl en la final fue contra Corrado Barazzutti, que más tarde se convertiría en el capitán de Davis Cup más longevo de Italia, con una marca de 20 años al frente del equipo.  

En esa ocasión, Lendl remontó un set en contra para llevarse el partido, siendo Barazzutti el único italiano que consiguió una victoria en esa eliminatoria, al vencer a Tomas Smid en tres sets. 

Este fue el único título de Davis Cup de Checoslovaquia. La República Checa se separó de Eslovaquia en 1993, y los checos levantaron el trofeo como nación independiente tres décadas más tarde, en 2012 y 2013.

Ivan Lendl en la final de la Davis Cup de 1980

ITF/Jiri Pekarek

Ivan Lendl 1980

Aquella victoria checa de 1980 supuso un paréntesis en la racha de títulos de Estados Unidos. Los estadounidenses se habían proclamado campeones de la Davis Cup en 1978 y 1979, y volvieron a estar en lo más alto en 1981 y 1982, con victorias sobre Argentina en Cincinnati y luego frente a Francia en Grenoble. 

Un tal John McEnroe, con tres títulos del US Open y uno de Wimbledon en su haber, desempeñó un papel crucial en ambas eliminatorias. Ganó sus tres partidos contra los argentinos y, un año más tarde, ante los franceses, incluyendo una batalla a cinco sets contra Yannick Noah y una victoria mucho más rápida frente a Henri Leconte. 

Esa victoria contra Francia selló la 28ª victoria de Estados Unidos en la Davis Cup, consolidando su lugar en la cima de la clasificación como la nación con más títulos.

Luego, Suecia impuso su ley. Tras alcanzar los cuartos de final de la competición los dos años anteriores, en 1983, bajo el liderazgo del capitán Hans Olsson, los suecos lanzaron un asalto sostenido al título que les llevaría a la final en siete ediciones consecutivas. 

Aquel año, un joven Mats Wilander estaba a un año de haberse convertido en el campeón de individuales de Grand Slam más joven de la época, al ganar Roland Garros con sólo 17 años y nueve meses. Salió a la pista contra Australia en Melbourne para enfrentarse a otra futura leyenda del deporte, Pat Cash, que jugaba su primera Davis Cup. A pesar de la victoria de Wilander sobre Cash y luego sobre John Fitzgerald, fueron los australianos los que se coronaron campeones en aquella ocasión.

El australiano Pat Cash escucha a su capitán, Neale Fraser, durante la final de la Davis Cup 1983 ante Suecia

ITF/Bildbyran

Pat Cash y Neale Fraser en 1983

Al año siguiente, Suecia recibió a Estados Unidos en Göteborg. En un regalo para los aficionados, la alineación incluía a McEnroe y al múltiple ganador de Grand Slam Jimmy Connors, pero los dos grandes no fueron suficientes para evitar que los suecos, incluyendo a un joven Stefan Edberg en su debut en la Davis Cup, consiguieran su primer título desde 1975. 

En 1985, tras las victorias sobre Chile, India y Australia, los suecos se enfrentaron a Alemania Occidental en Múnich. Los alemanes no llegaban a la final desde que fueron subcampeones con Estados Unidos en 1970.

Fue una final muy reñida: Wilander se llevó el primer partido para Suecia contra Michael Westphal. Sin embargo, en su primer partido de individuales, Edberg fue incapaz de frenar las embestidas de un joven Boris Becker, de sólo 18 años y con su primer título de Grand Slam bajo el brazo: Wimbledon, siendo, además, el campeón más joven de la historia del 'grande' británico. 

Con la victoria de Suecia en los dobles y la de un imparable Becker sobre Wilander, se llegó al quinto y último partido: Edberg contra Westphal. A pesar de perder el primer set, Stefan luchó para llevarse el partido en cuatro sets y asegurar la segunda victoria consecutiva de Suecia en la Davis Cup. 

El equipo se enfrentó a una final igual de dura al año siguiente, cuando viajó a Melbourne para medirse de nuevo a Australia. Al igual que en 1983, los australianos se impusieron, añadiendo un 25º título de Davis Cup a su impresionante palmarés.

El año 1987 fue notable no sólo por otra victoria sueca, sino también por ser la tercera ocasión en la que su rival en la final, India, se presentaba. A pesar de una impresionante victoria en semifinales sobre Australia, los indios fueron incapaces de arrebatarles un solo partido a los suecos, siendo el único equipo de la competición, junto a Rumanía, que ha disputado más de una final sin coronarse campeón. 

Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. Y Alemania esperó tres años para devolver a Suecia aquella derrota de 1985. Se lo devolvieron no una sino dos veces, en 1988 y 1989. En cada ocasión, Becker fue el motor del equipo, ayudando a los alemanes a cerrar la década con un estilo impecable. En vísperas de la reunificación, fue la última vez que Alemania Occidental participó en la Davis Cup.

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