Dieciocho equipos, más de 70 partidos, casi 100 tenistas, tres sedes de competición y un campeón mundial. Elegimos los 10 mejores momentos de unas Finals 2021 que volvieron a colocar a la Davis Cup como epicentro del tenis mundial.

El regreso de la competición

Tras la difícil cancelación de las Finals 2020 a causa de la pandemia global provocada por el impacto del Covid_19, el título de Davis Cup se puso en juego devolviendo la ilusión a aficionados, equipos y jugadores. Volvía la legendaria Ensaladera de Plata y lo hacía con dos importantes mejoras: aumentaban hasta once sus días de competición y se disputó en tres sedes europeas: Madrid (España); Innsbruck (Austria) y Turín (Italia).

El poderío ruso

Eran los favoritos sobre papel y los once días de competición confirmaron que prácticamente sin fisuras, también lo fueron sobre la pista. La Federación Rusa de Tenis, con el 2, el 5, el 18 y el 29 mundial, impresionó desde el primer momento en el que aterrizó en Madrid al completo. Todo un dream team comandado por Daniil Medvedev (2) con escoltas de lujo como Andrey Rublev (5), Aslan Karatsev (18) y Karen Khachanov (29). Toda una generación que ya se ha ganado un lugar en la historia del tenis ruso.

Medvedev, genio y figura

El ruso dejó claras tres cosas: por qué es el número dos mundial; el sensacional momento de forma con el que llegó a final de temporada; y una enorme solidez en pista que le hizo no perder ni un solo set de los cinco partidos que disputó. Pablo Carreño, Emilio Gómez, Mikael Ymer, Jan-Lennard Struff y Marin Cilic cerca estuvieron de ponerle en apuros pero Medvedev mantuvo siempre el control incluso en los momentos más adversos. Un valor seguro que, además, dejó claro su peculiar, desenfadado y desafiante carácter en pista.

La épica de Rublev

Para lo bueno -y a ratos para lo malo…-, Rublev fue fundamental en la victoria del equipo ruso y fue quien mayor épica aportó a los desafíos que se encontraron por el camino. Sin la efectividad arrolladora de Medvedev y con partidos irregulares cargados de explosividad y temperamento, su sensacional tenis fue a más y sobre todo no falló en el momento clave: en el de su importantísimo partido ante Borna Gojo el mismísimo día de la final. Una victoria de enorme valor, que significó medio título, y que fue decisiva para evitar el temido duelo de dobles ante los croatas.

El desafío croata

El equipo de Croacia demostró su saber hacer en la competición y a punto estuvo de revalidar el título que conquistó en 2018. A la experiencia, compromiso y liderazgo de Marin Cilic se sumó a la sensacional pareja de dobles -número uno mundial- formada por Mate Pavic y Nikola Mektic (ambos un auténtico y exquisito espectáculo en pista).  Pero fue el joven Borna Gojo quien más sorprendió: ante la baja de Borna Coric, Gojo, de 23 años y 284 mundial, fue capaz de batir a Alexei Popyrin, Lorenzo Sonego y Dusan Lajovic llegando invicto a la final del domingo y poniendo en apuros al mismísimo Rublev, que solo pudo superarle con un apurado 64 76.  Lo dijo desde el principio: debutar en Davis Cup en 2019 ante Rafa Nadal en Madrid le hizo decirse a sí mismo que si era capaz de enfrentarse a eso, sería capaz de medirse a cualquiera. Toda una historia digna de la mejor Davis Cup, con un nivel en tenis en pista que dejó asombrado a sus rivales y a los todos los amantes del tenis.

Djokovic: el compromiso del número uno

Novak Djokovic sabía que la tarea no iba a ser fácil pero aún y así no dudó en enrolarse y liderar de forma contundente el intento de Serbia con hacerse con el título de campeón de Davis Cup. Asumiendo su partido de individual y siendo partícipe en el doble, a punto estuvo de meterse en la final y solo el tremendo duo de doblistas croata fue capaz de frenar sus aspiraciones. Un intento complejo, con carambolas incluidas (Serbia pasó a cuartos ocupando una de las dos plazas de mejor segundo) pero que evidenció carencias en un equipo en plena transición. Una idea quedó clara, y el mismo Djokovic la explicó: Serbia debe trabajar en un equipo de dobles. Y en 2022 prometen venir a por más.

La deportividad del Serbia vs Croacia 

Lejos quedan ya las feroces imágenes, consecuencias y crisis humanitaria que desencadenó el conflicto armado de los balcanes. Por eso, el Serbia vs Croacia de semifinales de la Davis Cup fue en imágenes y deportividad el mejor ejemplo de dos naciones dispuestas a seguir conviviendo en paz. Sus tenistas y todo staff técnico, así como los seguidores de ambas naciones que se concentraron en el Madrid Arena, fueron un ejemplo de cordialidad y compañerismo con gestos de enorme valor.

La solvencia alemana

Nadie los colocaba como favoritos pero Alemania se alzó nada menos que con una de las plazas de semifinalista y volvió a demostrar que cuando hay un título mundial en juego, prepara a conciencia cualquier competición. Con la experiencia de Kohlmann como capitán, con un Struff capaz de medirse a cualquiera, y con una pareja de dobles con enorme potencial, la ecuación era tan perfecta como factible. Solo los campeones de este año fueron capaces de barrar sus aspiraciones después de que se plantasen en Madrid tras ganar en el Grupo F (donde estaban con Serbia y Austria) y superasen nada menos que a Gran Bretaña en cuartos.

Al más puro estilo Davis: Feliciano López y Mikhail Kukushkin

Dos super clásicos (y veteranos) de la Davis Cup demostraron lo bien que se adaptan a la competición y cómo son capaces de sacar su mejor versión en las condiciones más adversas. Uno de los tenistas que brilló con luz propia (una vez más) fue Feliciano López, todo un super clase del evento que logró, a sus 40 años, vencer al número cinco mundial, Andrey Rublev, en un encuentro para coleccionistas al que dio la vuelta para imponerse 26 63 64. El toledano no dudó en calificar a ese partido como uno de los mejores de su carrera, y así lo reconoció todo un Madrid Arena que se puso en pie para aplaudir toda una lección de tenis y profesionalidad.

Más desapercibido para las grandes audiencias pasó otro duelo de enorme calibre, el que significó, a la postre, el partido más largo de esta edición. Tres horas y casi 20 minutos necesitó el kazajo Mikhael Kukushkin para ganar por 76(5) 46 76(11) al serbio Miomar Kecmanovic en el duelo que abría los cuartos de final entre los dos países. Una victoria que hizo soñar a todo una nación que anelaba alcanzar, por primera vez, las semifinales de la Davis.

Emociones para toda una vida

Varios eran los debuts en las Finals de este año, y varios son los tenistas o países que guardaran, para siempre, un grato recuerdo de lo vivido. 

En Italia, toda una promesa que es ya una realidad, Yannick Sinner, debutó en la competición, asumiendo el número uno, y lo hizo de forma impecable, venciendo todos sus encuentros de individual en la fase de grupos (incluyendo un sorprendente 62 60 sobre John Isner) y cuartos de final, y aportando absolutamente todo en el doble cuando su capitán, Filippo Volandri, también confió en él para medirse a colosos de la disciplina como los colombianos Juan Sebastian Cabal y Robert Farah, o los croatas Pavic y Mektic.

Los hermanos Mikael y Elias Ymer, junto a su capitán Robin Soderling, también se fueron con la cabeza bien alta en el que era su debut en las Finals. Una fe ciega en sus opciones y un buen trabajo de planificación -sumado a las bajas canadienses de última hora- les hicieron ser los mejores segundos de la Fase de Grupos, lo que les valió el pase a cuartos, donde la Federación Rusa de Tenis les aguardó para acabar con su andadura.

Ecuador, por su parte, con nada menos que España y la Federación Rusa de Tenis en su Grupo, supo disfrutar de sus primeras Finals tras ganar unos Qualifiers en los que dieron la gran sorpresa al ganar a Japón. En Madrid, lejos de conformase con ser la Cenicienta del grupo, se mostraron como un equipo combativo, capaz de poner en apuros a tenistas con mucho mayor ranking. Toda una experiencia que seguro hará crecer a los hombres de Raul Viver.

Tampoco el joven húngaro de 22 años Zsombor Piros olvidará fácilmente estas Finals. Desde el 288 del ranking mundial, ya avisó de su determinación al superar al australiano John Millman en tres sets y rubricó su gesta al imponerse nada menos que a Marin Cilic por 46 75 64 dando opciones a Hungría de seguir soñando con los cuartos. Un triunfo de los más emotivos de esta edición que acabó con el joven tenista llorando en pista.