Con nada menos que cinco títulos de Davis Cup en su palmarés y casi 40 partidos disputados, Feliciano López ha conseguido ganarse un lugar propio en la historia de la competición. Su versatilidad y un casi perpetuo (y muy trabajado) buen estado de forma le han convertido en un básico del equipo español durante más de 15 años.

¿Qué es la Davis Cup y por qué es importante?

Yo creo que, ante todo, es una competición con mucha historia detrás, son más de 100 años. Y es la única competición donde puedes representar a tu país y donde todos nosotros y todos los jugadores durante toda la historia del tenis, han podido representar a su país. La Davis te da la oportunidad de compartir esas alegrías o esas decepciones con un equipo que está detrás y vivir una experiencia completamente diferente. Luego hay otra parte también importante que es el tema del público. En la Davis el público participa.

Sobre eso del público que comentas, ¿Cómo se vive como jugador y cómo afecta?

Al principio es chocante. El tenis es un deporte donde hay silencio, donde incluso a veces se escucha el bote de la bola, o pequeños murmullos entre espectadores. Nosotros que estamos acostumbrados, los detectamos y lo oímos. Entonces cuando llegas a jugar una competición en la que hay alegría en la grada, hay silbidos, hay pitos, hay interrupciones entre primer y segundo saque para molestar, etc, no estás acostumbrado, y es algo que necesita una adaptación. 

Antes de jugador, seguro que viste muchas Davis como espectador...

Mi padre siempre veía la Davis Cup. Siempre me cuenta una anécdota que mi abuelo, cuando las finales de Manolo Santana en Australia, escuchaba los partidos por la radio. Imagínate, ¡en el pueblo en aquellos tiempos!. Yo, el primer recuerdo que tengo más real, es que fui recogepelotas de una eliminatoria que jugó España en Madrid contra Italia.

© Davis Cup Finals

La Davis Cup es una competición muy complicada, yo he visto a muchísimos jugadores, los mejores del mundo que no han podido superar ese momento.

Y luego llegaron cinco títulos y muchas buenas experiencias en la competición...

Bueno, a ver, ha habido de todo. Sí es verdad que he tenido grandes triunfos en momentos puntuales que han sido muy importantes (...) Pero luego también he tenido experiencias amargas. Yo creo que la Davis Cup es una competición muy complicada, yo he visto a muchísimos jugadores, los mejores del mundo que no han podido superar ese momento. A mÍ siempre me decían, “la Davis Cup es una competición diferente, ya lo verás”. Y es verdad.

¿Cómo fue tu primer partido en Davis Cup?

Mi debut en Davis Cup no lo recuerdo como algo muy muy bonito. Debuté una final en Australia, en hierba,  jugando el dobles, mi pareja de Álex Corretja y jugamos contra Wayne Arthurs y Todd Woodbridge y me acuerdo que en el cuarto juego Alex se lesiona el cuello y me dice “Feli, no puedo casi sacar”. Imagínate mi debut contra 14.000 o 15.000 australianos frente a dos de los mejores doblistas que había en ese momento en el mundo. Recuerdo el primer punto que saqué, la primera vez que me tiré la bola en el Rod Laver Arena delante de 15.000 en una final de Davis Cup. Madre mía, dije “madre mía!!  esto es mucho más de lo que me habían dicho”...

Dieciseis años habían pasado entre aquel 2003 y las Finals de 2019. ¿Cómo llegabas a ellas?

Cuando Kosmos al final decide hacer este nuevo formato, todo se concreta, y se decide que va a ser en Madrid, pues en esos momentos de mi carrera deportiva, yo tenía 38 años. Desde el primer momento pensé “qué oportunidad tan bonita para mí poder jugar otra Davis Cup, en Madrid además, en la Caja Mágica”. Y lo tenía en la mente como algo prioritario para mi en el 2019. Entonces yo pensé, que suerte -si es que Sergi Bruguera confía en mi y me convoca- poder jugar otra Davis Cup con el equipazo que tenemos y quien sabe, a lo mejor ganamos en casa otra vez, y en el nuevo formato. Era algo que me hacía mucha ilusión. Entonces, acaba el año, y Sergi decide confiar en mí. Yo, me preparé para todo pero en mi mente estaba más jugar el doble, o no jugar, pero si Sergi confiaba depende de qué eliminatoria en mí, yo me visualizaba jugando principalmente el dobles. Pero también soy consciente de que en Madrid, en las circunstancias en las que se juega, y en una pista como la de Madrid, pues que en un momento puntual, lejano... podía suceder que pudiera jugar un individual. Pero bueno, teniendo a Rafa Nadal en el equipo, teniendo a Roberto Bautista, que los dos eran top 10 en ese momento, pues en principio yo no contaba con eso. 

© Davis Cup Finals

Jugar con Rafa, aunque mucha gente no lo entienda, no es fácil en el sentido de que mentalmente tener a un gran campeón al lado a veces te genera una presión extra que es difícil de llevar”.

Pero el equipo español sufrió muchos contratiempos…

Como siempre suceden miles de cosas, jugadores que se lesionan, otros que sufren desgraciadamente la muerte de un padre como le pasó a Roberto, en medio de la competición, y tienen que ausentarse por ese desgraciado motivo. Total, que al final empecé la semana jugando dobles y al final hay un momento que por las circunstancias que se dan me dice Sergi “Tío, mañana te toca jugar a ti”. Claro, aunque me veía preparado, fue un shock en el sentido de que yo no me había visualizado en ese rol de jugar contra Edmund o contra un hipotético Murray. 

Y ahí no se acabó aquel sábado de semifinales. ¿Cómo de complicado fue el encuentro de dobles luego?

Cuando Sergi me dice “vas a jugar tú con Rafa” fue duro para mí en ese momento asumir esa responsabilidad porque me había quedado con una sensación no muy buena de individual y era el partido decisivo y estábamos en la final o fuera. Y yo llevaba sin jugar con Rafa un doble pues… si digo 10 años a lo mejor me quedo corto, no lo sé, igual estoy fallando de muchos años. (...) Es verdad que el doble que había jugado yo con Marcel contra Rusia fue muy bueno. Así que bueno, dije “vamos para adelante, Sergi”. Y creo que yo no jugué muy… en ciertos aspectos del juego no estuve muy fino, pero en otros sí. Y al final, es verdad que Rafa en un momento muy difícil del partido sacó la magia y fue capaz de igualar el tie break del segundo set en el peor momento en el que estábamos.

¿Cómo es jugar con Rafa Nadal como compañero de dobles?

Jugar con Rafa, aunque mucha gente no lo entienda, no es fácil en el sentido de que mentalmente tener a un gran campeón al lado a veces te genera una presión extra que es difícil de llevar. Y yo también pues ese día por el individual y todo me sentía un poco en deuda con el equipo. Y cuando pego el saque a la T y acaba el partido, sentí un alivio tremendo. Por eso cuando acaba Rafa se tira al suelo y me abraza, la verdad que sentí una sensación de alivio muy grande porque lo pasé mal ese día. 

Y llegó el domingo de la final y el equipo recuperó a Bautista. ¿Qué recuerdas de ese momento en concreto?

Es una situación muy difícil de gestionar, para él primero y para Sergi, el capitán. Porque después de una situación así, como es la muerte de un padre, por mucho que el jugador te diga “Sergi estoy listo para jugar” tú tienes muchas dudas como capitán. Entonces, tú quieres siempre tomar la mejor decisión para el equipo y yo sé que fue una decisión difícil, por lo menos para mí lo hubiera sido. Creo que Sergi tuvo mucho valor. Creo que Sergi, a parte de las muchas cualidades que tiene como capitán, es muy valiente. Y esto es algo muy importante para ser capitán. Y Sergi ahí fue muy valiente porque Sergi puso a jugar a una final de Davis Cup a un jugador que acababa de perder a su padre hacía dos días. Y tanto el jugador estando dispuesto a jugar ese partido, en esa situación, como el capitán creo que fueron muy valientes. 

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