Debutó en Davis Cup con tan solo 18 años de edad y unos pocos meses después estaba jugando la final de la competición. Junto a Denis Shapovalov representa a la nueva generación de canadienses que con acreditados motivos sueñan con proclamarse un día campeones del mundo.

Su sensacional complexión atlética y una mezcla de tenis que aúna a la perfección técnica, elegancia y explosividad, han convertido a Félix Auger-Aliassime, de tan solo 20 años de edad, en una de las promesas mejor posicionadas del tenis internacional.

2019 supuso su gran año de inflexión. Alcanzó en top 17 mundial y además disputó la mismísima final de Davis Cup con tan solo 19 años. Canadá, que cuenta con otra enorme promesa, Denis Shapovalov, y la veteranía de dos grandes tenistas como Milos Raonic y Vasek Pospisil, alcanzó en Madrid por primera vez la final de la competición y en 2021 sueña con dar un paso más alzando por primera vez la Ensaladera.

Para alguien que no sabe mucho de tenis, ¿cómo le explicarías qué es la Davis Cup?

En primer lugar hay que pensar que es un evento histórico, y eso le da mucho carácter propio, y para nosotros es realmente la copa mundial de tenis. Está el mundial de fútbol, la copa mundial de baloncesto, y en el tenis la Davis Cup es la copa mundial de nuestro deporte. Por lo tanto, se unen los mejores jugadores de cada país, jugando frente a sus fieles fans, dando lo mejor de cada uno. Y creo que la mayoría de las veces en la Davis Cup se ven los partidos más increíbles, las mejores remontadas, los disgustos más grandes y las emociones más especiales. 

Has hablado del factor histórico de la competición, y precisamente en 2019 estrenaba nuevo formato. ¿Qué te pareció? 

Bueno, la tensión era muy alta. Estábamos los mejores jugadores compitiendo al mismo tiempo y en el mismo lugar. Creo que fue muy especial, fue algo que no teníamos en la Davis Cup antes, cuando se repartía a lo largo del año. Así que creo que la intensidad fue aún mayor. Y para los aficionados creo que también es bastante bueno el hecho de que puedan ver jugar no sólo a su país sino también a los otros países, ver competir a los mejores jugadores del mundo. 

© Davis Cup Finals

“Yo nunca había oído una multitud como aquella en un estadio de tenis. Un ambiente así era algo que nunca había experimentado antes. Sientes que el suelo tiembla; tienes la piel de gallina cuando el himno está sonando”

¿Qué significó para ti jugar en la Davis Cup?

En mi caso fue primera Davis Cup de verdad. Tomé parte junto con Denis Shapovalov en los Qualifiers que nos clasificaron para las Finals en Madrid y toda la experiencia fue muy especial. En primer lugar, éramos un gran grupo de compañeros de equipo, amigos. Me llevo bien con todos y con el capitán, así que eso es una gran ventaja y tuvimos una gran química. Habíamos clasificado a nuestro país para la primera edición de las Davis Cup Finals, y fue una sensación muy especial. Y luego tuve la oportunidad de jugar la final contra España. Es uno de mis mejores recuerdos como jugador. 

Fue tu único partido aquella semana….

Unas semanas antes, estaba entrenado en Viena, me estaba preparando para un torneo allí y me torcí el tobillo en el entrenamiento. Tuve que acabar la temporada y descansar. Me recuperé y luego pude entrenar de nuevo, haciendo todo lo posible para estar listo para la Davis Cup porque eso es algo que obviamente no me quería perder. 

El equipo canadiense contó con la baja a última hora de Milos Raonic pero disfrutó de un Vasek Pospisil en una de las mejores semanas de su carrera. ¿Cómo es él y cuál es vuestra relación?

Con Vasek es gracioso porque nos separan 10 años de edad y lo conozco desde hace mucho tiempo. Pero desde los primeros años y compartiendo circuito con él, siempre fue un gran amigo, diría que un hermano mayor, alguien con quien siempre podía reírme, podía ir a pedirle consejo y siempre tenía una buena palabra para mí.  Así que sí: ahora lo veo como parte de la familia. Tenemos una relación especial, un vínculo especial. Es un jugador especial, y sobre todo en la Davis Cup es aún más especial. Su juego en general es muy poderoso, muy agresivo en la forma en que saca, en la forma en que puede entrar y jugar la volea. Obviamente también es un gran jugador de dobles.

© Davis Cup Finals

"“Denis no le tiene miedo a nadie. Creo que incluso en la final, jugando contra Rafa, frente a 12.000 personas, demostró que no tenía miedo a ese desafío”.

Y compartes generación con Denis y os conocéis muy bien. ¿Cómo lo definirías?

Denis es un jugador muy completo, no tiene ninguna debilidad. Tiene un gran servicio y un juego explosivo. Su juego es muy agresivo y siempre confía mucho en él. Tiene incluso sangre fría. Cada vez que pisa la cancha es un asesino -deportivamente hablando. No le tiene miedo a nadie. Creo que incluso en la final, jugando contra Rafa, frente a 12.000 personas, demostró que no tenía miedo a ese desafío. Nos conocemos, obviamente, desde hace mucho tiempo porque tenemos una edad similar. Y siempre fue un sueño para nosotros, después de ganar la Davis Cup Júnior, llevar a este equipo al más alto nivel. Sólo necesitamos ir un paso más allá la próxima vez. 

El domingo de la final te tocó enfrentarte a Roberto Bautista. ¿Estabas al tanto de la situación personal que atravesaba?

Me enteré de que tenía que dejar el equipo y volver a casa. No sabía por qué y luego creo que un par de horas después me enteré de que su padre había fallecido. Así que, obviamente, lo primero fue tener compasión y enviarle mis mejores condolencias a él y a su familia. Lo abracé cuando lo vi de vuelta porque creo que es una gran persona. Siempre me ha gustado Roberto. Pero eso demuestra cuánto coraje, y cuánto quería estar ahí para ayudar a su equipo y a su país. La forma como jugó en la final contra mí... mostró un carácter increíble. Creo que todos podemos admirar eso. 

Y a nivel deportivo, ¿cómo fue aquel partido?

Yo nunca había oído una multitud como aquella en un estadio de tenis. Un ambiente así era algo que nunca había experimentado antes. Sientes que el suelo tiembla; tienes la piel de gallina cuando el himno está sonando. Todo el mundo estaba cantando. Y cuando llegó el equipo español, fue algo como nunca antes había visto. Y entonces, obviamente, sientes el estrés, la tensión, las expectativas de ese día. Y yo sentí desde las primeras bolas que Roberto no iba a renunciar a nada. Hice un buen trabajo, estaba jugando bien en el que era mi primer partido en las Finals. Y sentía que había algo especial alrededor de Roberto, alrededor de todo el asunto y la emoción. Él necesitaba hacerlo, jugaba al máximo y realmente se daba una oportunidad de ganar ese partido. 

© Davis Cup Finals

“Rafa se lo merecía y demostró un gran liderazgo para su equipo, un gran carácter y para mí ver esto en vivo, verlo frente a mis ojos, fue algo muy inspirador para un jugador joven como yo.”

Y al final, Denis estaba obligado a ganar a Rafa...

Sentíamos que teníamos una oportunidad, que Shapo jugase bien, hacer un gran partido y tal vez vencer a Rafa, quién sabe. Así que tratamos de mantenernos positivos. Volví al banquillo para apoyar a Denis y estar allí con el equipo. Fue un partido muy disputado e igualado y de hecho en el segundo set Denis tuvo oportunidades de ganar ese parcial e ir a un tercer set. Fue una batalla muy reñida y Rafa se lo merecía y demostró un gran liderazgo para su equipo, un gran carácter y para mí ver esto en vivo, verlo frente a mis ojos, fue algo muy inspirador para un jugador joven como yo. 

Una victoria de Denis os hubiese llevado al doble. ¿Qué pasaba por tu cabeza en esos momentos? 

Bueno, se puso difícil cuando Denis perdió el primer set. Piensas "bueno, estamos a dos sets y a un partido de dobles para ganar el título; y ellos están a un solo set" … así que las probabilidades están con ellos. Pero creo que cuando estás en una situación como esta y en un partido como este de la Davis Cup, te olvidas de todo, de todo lo demás. Son dos hombres luchando por la victoria y Denis estaba luchando con todo su corazón para no rendirse nunca y dar siempre esperanza al equipo. La situación era peligrosa para ellos. Si íbamos a los dobles, teníamos a Vasek, que estaba fresco. Creo que entonces la decisión del capitán de mantener a Vasek sin desgaste para jugar los dobles con Denis, hubiera demostrado ser genial.

¿Y cómo se compaginan los sentimientos de sentirse finalista pero al tiempo perder una final?

Estábamos muy orgullosos de estar en el podio con un equipo como España, pero obviamente mirabas a tu derecha y levantaban el trofeo... era difícil... era difícil porque realmente esperabas estar en esa posición. Nunca he ganado nada tan grande como eso en mi carrera hasta ahora, así que habría sido algo enorme, una cosa enorme, un hito enorme. Pero de nuevo, así es como es. Fue difícil de aceptar. Creo que todo el equipo estaba un poco triste. En el vestuario, después del partido, nos reagruparnos y salimos pensando en el futuro, pero a la vez tomándonos el tiempo de apreciar lo que habíamos hecho esa semana, subir al podio con orgullo, mantenernos erguidos porque es sólo el comienzo para nuestro equipo. Tenemos un equipo muy joven y prometedor.

© Davis Cup Finals

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