Fue un día especial para los hermanos Ymer, ya que Elias y Mikael dieron a Suecia una victoria por 3-0 sobre Canadá. El significado no pasó desapercibido para ellos.

Desde la racha de 33 victorias de Bjorn Borg en los años 70, pasando por los tres títulos de los 80 liderados por Mats Wilander y Stefan Edberg, hasta la potencia de los 90 inspirada por Jonas Bjorkman, y con un total de siete títulos, la relación de Suecia con la Davis Cup se remonta a tiempos pasados.

En la última década, sin embargo, la situación ha sido muy complicada. Hubo un descenso del Grupo Mundial en 2012 antes del ocaso en 2016 con el descenso al Grupo II de la Zona Europa/África. 

Desde entonces, con Elias y Mikael Ymer al frente, el equipo se ha ido recuperando poco a poco, y por eso la victoria sobre Canadá en Madrid -que les deja con la opción de acceder a cuartos ganando en su próximo duelo a Kazajistán- fue tan significativa. 

Con los hermanos Ymer ganando sus partidos (Elias con un 6-4 y 6-2 sobre Steven Diez y Mikael con un 6-4 y 6-4 sobre Vasek Pospisil) este fue el escenario con el que los aficionados al tenis sueco debieron haber soñado cuando los hermanos Ymer aparecieron.

"Si tengo que nombrar a una persona que es la clave para estar donde estoy hoy, es mi hermano"

Que dos hermanos jueguen individuales de Copa Davis en la misma eliminatoria no es algo único -los hermanos Cuevas por Uruguay, los hermanos Lapentti por Ecuador y los hermanos Black por Zimbabue, por nombrar algunos, lo han hecho-, pero tampoco es algo común, y el significado no pasa desapercibido para Elias o Mikael.

"Es un milagro", dice Elías. "Nuestros padres emigraron de Etiopía. Los dos somos como el número 1 y el número 2, representando a Suecia en el mayor evento de tenis del mundo. No se ve tan a menudo. Siempre intento estar presente y apreciarlo". 

Mikael añade: "Cuando crecí también era uno de los grandes sueños de mi padre. Aunque no pienso demasiado en ello mientras juego o durante la semana, para mí se trata más del equipo y del país, por supuesto hay momentos aquí y allá en los que me siento y pienso que es una historia bonita."

El Tour de tenis puede ser un lugar solitario, sobre todo si estás clasificado fuera del top 100 y no puedes permitirte viajar con un gran equipo. Pero los hermanos Ymer siempre se han tenido el uno al otro. 

"Desde que cogí una raqueta, él me ha ayudado", dice Mikael. "Si tengo que nombrar a una persona que es la clave para estar donde estoy hoy, es mi hermano. Tanto por las cosas conscientes que ha hecho como por las que quizá no piensa".

"Tener un hermano mayor cuando estás creciendo que muestra un montón de buenos ejemplos, es más fácil. Tengo pasos que seguir. Hoy todavía los sigo. Por supuesto, empiezas a tomar tu propio camino, trazas tu propio camino. Pero aún hoy hay cosas que ambos estamos aprendiendo del otro, especialmente yo de él, creo".

Foto: Davis Cup Finals

Mikael Ymer (SWE) with captain Robin Soderling

También hay ventajas prácticas. "Cuando juego con él, son los mejores entrenamientos porque son muy intensos", dice Elias. "A veces quiero ganar ese entrenamiento más que un torneo. Así que siempre que practicamos juntos, es el mejor entrenamiento". 

Mikael está de acuerdo en que Elias sube de nivel cuando entrenan juntos. 

"Elias puede perder contra cualquiera en los entrenamientos", bromea. "Pero en cuanto soy yo, se queda callado durante dos horas. Pero es divertido. Y creo que es muy sano porque es lo más parecido a una situación de partido. Aunque no me irrite cuando practico con él, se pone en plan: 'Vale, es la hora del partido'. Me gusta esta sensación".

Cuando Mikael reflexiona sobre su trayectoria hasta este punto, sabe que podría haber sido diferente. 

"Esto [convertirse en profesional] era nuestro objetivo desde muy pronto. Los dos dejamos la escuela en noveno grado. A partir de aquí sólo hay un camino. Fuimos a por ello. Mirándolo hoy, estoy contento y aliviado de que haya salido como salió".

Ya han recorrido un largo trayecto juntos, pero aún no han terminado. La tarea de esta semana es ayudar a Suecia a volver al lugar que le corresponde en la Davis Cup. Con una victoria asegurada, están un paso más cerca. El trabajo continúa, pero eso está bien.".

"Por cómo funciona mi cerebro, siempre estoy pensando en lo siguiente, lo siguiente, lo siguiente, lo siguiente", dice Mikael.

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