Suecia es una de las naciones más laureadas de las últimás décadas de Davis Cup. Nombres tan ilustres como los de Stefan Edberg o Mats Wilander lo hicieron posible. Y hoy, una nueva generación comparte aquellos mismos sueños consciente del reto que supone representar a todo un país.

En 1983 el equipo de Suecia viajaba a Australia para la disputa de la final de la Davis Cup. Luchaban en aquel entonces por conquistar su segundo título. Entre sus tenistas, un hombre destacaba sobre el resto: Mats Wilandar, invicto -además- aquel año en la compitición. Le aguardaba en tierras australianas otro grande, Pat Cash, arropado por todo su equipo. A pesar de la victoria de Wilander sobre Cash en cuatro sets, los suecos perdieron aquella final pero aquel año marcaba al tiempo un punto de inflexión y el inicio de su particular era dorada bajo la capitanía de Hans Olsson: Suecia alcanzó la final de la Davis durante seis años seguidos, levantando el título en tres ocasiones; y un total de siete Ensaladeras lucen actualmente en sus vitrinas, seis de ellas conquistadas desde 1981.

La excelencia y compromiso de Borg

Todo un exnúmero uno mundial sueco como Bjorn Borg debutó en la competicion a muy pronta edad, en 1972. Sería número uno mundial cinco años después y en su debut consiguió vencer al neozelandés Onny Parún en Bastad. “Ese fue mi sueño desde pequeño, ser parte del equipo sueco de Davis Cup y poder jugar…. Y aquí estoy con 15 años ganando mi primer partido. Es un sentimiento muy especial”.

Tres años después, Borg ya estaba entre los cinco mejores del mundo y había ganado por dos veces Roland Garros. Y fue entonces cuando se convirtió en miembro de aquel equipo sueco que alzó por primera vez la Ensaladera para su país. El doblista Ove Bengtson fue pieza clave en aquella consecución. “Cuando el año arrancó, ¿quién iba a pensar que Suecia iba a ganar la Davis? Con eso quiero decir que fue un momento precioso. Fue como un sueño hecho realidad para todo el mundo. No solamente para nosotros. Lo era para Suecia, para el tenis, para todos. Fue una gran celebración. Fue increíble”.

© Erik Simander/Bildbyran / ITF

Pero a pesar de que a día de hoy sigue ostentando la mayor racha de victorias consecutivas en la competición - 33 entre 1973 y 1980 - y estar considerados por muchos como el mejor tenista sueco de todos los tiempos, aquel título de 1975 fue el único que pudo conquistar en toda su carrera.

  

Siete finales consecutivas (!)

Tras la derrota ante Australia en 1983, Suecia superó a los Estados Unidos por 4-1 en la final disputada en Goteborg en 1984. Un joven Stefan Edberg, con la ayuda de Anders Jarryd para el dobles, y una vez más Wilander hacían presagiar ya lo difícil que iba a ser batirles en los años venideros. Solo John McEnroe arrancó un punto en aquella final y lo hizo cuando esta ya estaba decida. En 1985 de nuevo Suecia fuera la campeona. Un tercer título llegaría un año después, en este caso ante la República Federal de Alemania.

Pero la racha, aunque solo por un año, no pudo continuar. En 1986 no pudieron con Australia en la final aunque su rencuentro con el título no se hizo esperar y en 1986, por 5-0 superaron a la India. En 1988 y en 1989 las derrotas en la final fueron en ambos casos ante los alemanes, con los que cerraron una etapa en la que sin duda, Suecia era el rival al que todos querían evitar.

El último título para Edberg - que fue número uno mundial durante 72 semanas- llegó en 1994 ant Rusia. En aquella ocasión venció en cinco sets a  Alexander Volkov pero perdió ante Yevgeny Kafelnikov. Fue de todos modos la única derrota del tenis sueco en un fin de semana memorable para los nórdicos con Magnus Larsson ganando sus dos individuales y Jan Apell y Jonas Bjorkman llevándose el doble.

Dos títulos más

Dos Ensaladeras más estaban en el camino de los suecos apenas pocos años después.  En 1997 y 1998 de nuevo sus tenistas se alzaban como campeones del mundo. Bjorkman era para entonces el referente tanto en la final en la que ganaron a Estados Unidos en Goteborg como en la conseguida doce meses después en Milán ante Italia. Bjorkman jugó nada menos que 14 años la competición, marcando así un récord ya que ningún otro tenista de su país jugó durante tanto tiempo en ella. En Milán disputó el dobles junto a Niklas Kulti: “Realmente me gustan mucho los deportes de equipo” explicaba. “Así que para mí, ganar la Davis Cup era mi objetivo prioritario. Jugar con tus compañeros y disfrutar ese momento con ellos y al tiempo con todo un país. Es algo por encima, de lejos”.

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Robin Soderling ejerciendo como capitán sueco en los Qualifiers de marzo

Soderling, de jugador a capitán

 

En 2004, un joven jugador sueco llamado Robin Soderling hizo su debut en la Copa Davis en Adelaida contra Lleyton Hewitt, en un partido que aún a día de hoy recuerda bien. "¡Fue muy difícil! Me había metido en el top 10 en 2003. No tenía mucha experiencia y luego tuve que jugar contra Lleyton Hewitt, fuera de casa. Después le dije a Mats Wilander: '¡Gracias por sacrificarme!'. Fue una experiencia muy dura. No jugué bien, pero creo que nunca habría ganado a Lleyton Hewitt aunque hubiera jugado bien. Fue un comienzo muy duro".

Al igual que para muchos jugadores, competir por su país había sido un sueño de la infancia. "Uno de mis mayores recuerdos de Davis Cup fue cuando tenía unos 10 años, viendo a Suecia contra los Estados Unidos en la final de Goteborg. Soñaba con jugar un día en la competición".

En total, Soderling jugó en 10 eliminatorias representando a Suecia, la última de ellas en 2011, con algunos recuerdos tan particulares como los cuartos de final de 2008 contra Argentina en Buenos Aires. "Perdimos 4-1, pero jugué muy bien contra [David] Nalbandian. Era un gran ambiente. Era difícil ser un jugador sueco, ya que tenías todo el estadio en contra, pero era un gran ambiente".

Tras la retirada de Soderling del tenis profesional a mitad de 2011 -alcanzó el n.4 mundial y fue dos veces finaista en Roland Garros- en 2012, Suecia perdió su posición en el Grupo Mudial y cuatro años después incluso su lugar en el Grupo I de la zona Europa/África.

A finales de 2019 el propio Soderling fue nombrado nuevo capitán del equipo, sustituyendo a Johan Hedsberg. 

Aunque en 2019 no lograron superar los Qualifiers al caer en Colombia por 4-0, su victoria ante Chile por 3-1 en los Qualifiers de 2020 asegura a Suecia su presencia en las Finals de 2021.

Como bien sabe Soderling, jugadores jóvenes como los hermanos Ymer que actualmente lideran al equipo, son los que actualmente necesita Suecia para lograr asegurar su mejor futuro en la competición: "Necesitamos jugadores para tener éxito en el escenario mundial. Cuando tienes modelos a seguir para los chicos, en cualquier deporte, ellos van y prueban."

Y aunque la situación actual del tenis los coloca ante un duro reto, quizá no muy lejos, una nueva generación de tenistas suecos pueda soñar muy pronto con reconquistar éxitos en la competición.

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El equipo sueco con el presidente de la Federación Internacional de Tennis, David Haggerty, tras obtener su clasificación para las próximas Finals.